domingo, 1 de mayo de 2011

XX - El "Revolución Productiva"

Entre 1981 y 1992 estuve embarcado en 19 barcos, Cada uno de ellos fue diferente. Algunos buenos, otros malos, otros interesante, otros aburridos… hubo de todo. Sin embargo, quiero dedicar un recuerdo al que fuera mi último barco.  El “Revolución Productiva

Proletarskaya Revolutsiya
 ПРОЛЕТАРСКАЯ РЕВОЛЮЦИЯ
En realidad se trataba de un barco ruso, pero para cumplir ciertos aspectos legales y comerciales, debió ser incorporado a la marina mercante nacional en 1991. Como barco argentino que era según su bandera, perdió su nombre ruso, el "Proletarskaya Revolutsiya" (Revolución del Proletariado) por este otro, tan menemista. La legislación vigente lo obligaba además a llevar una tripulación mínima de argentinos, así fue que otras trece personas y yo nos incorporamos a su tripulación de ochenta y cuatro de origen ruso. Así resultó que teníamos dos capitanes… el Capitán Bongiovanni como capitán argentino y el Capitán Vladimir Savenkov, un ruso enorme y barbado que figuraba en los listados como Capitán de Pesca. En realidad, a los fines prácticos el tenía el control.

Estar con esta gente fue una experiencia interesante. Me hice amigo de un ingeniero, Sergei Tatarenko, de 30 años, ex profesor universitario que estaba a cargo de la fábrica de harinas, aceite y enlatados (de pescado, claro) Ni siquiera estaba allí con jerarquía de oficial. Ganaba un sueldo ridículo para nuestros niveles y así y todo me explicaba que había dejado su carrera universitaria porque allí había mucho mejor salario. Llevaba como casi todos sus compañeros, casi un año embarcado y lejos de sus familias. Tenía la idea de quedarse en Argentina y traer a su esposa e hija. Para ello, su primera meta era aprender el castellano tan bien como fuera posible. Con ese fin, todas las noches alrededor de la medianoche venía a mi camarote armado con un cuaderno y su equipo de mate (se había convertido en un adicto) así, entre mate y mate, conversábamos de temas diferentes. Cuando encontraba alguna palabra o expresión que le resultaba de interés la anotaba inmediatamente en su cuaderno. Hizo unos cuantos intentos de enseñarme algo de ruso, pero cuando comprendió que yo era absolutamente incapaz de aprender, abandonó su empeño.

El resto de la tripulación estaba compuesta por unos cuantos oficiales que estaban profundamente ofendidos con nosotros. No toleraban que le hubieran cambiado el nombre y la bandera al Proletarskaya Revolutsiya. De hecho, cuando Savenkov llamaba por radio a la compañía utilizaba el antiguo nombre del barco. Mejor no mencionemos el tema de los sueldos: El cocinero argentino ganaba más que el capitán ruso... Por cierto, nuestro cocinero preparaba la cena y el ruso perpetraba el almuerzo. En realidad, el bueno de Ivan no era cocinero. Era tornero, pero cuando debieron desembarcar al cocinero ruso por razones de salud le asignaron esa tarea, sin preguntarle siquiera si sabía preparar una taza de té. Pobre... era tan malo que entre sus compañeros circulaba la broma de decir que cuando Ivan ponía a calentar agua, en lugar de hervir se le quemaba... Nosotros no nos preocupábamos. Nuestro cocinerito era capaz de hacer verdaderas maravillas. Los rusos veían con envidia como cada noche cenábamos como príncipes toda clase de platos. El hielo se rompió un domingo, cuando no se nos ocurrió mejor idea que preparar un gran asado. No sé si fue el olorcito lo que los atrajo uno por uno o si estaban preocupados por la amenaza de incendio de su precioso barco.

Además de los oficiales, había unos setenta miembros rusos en la tripulación. En su mayoría eran personas aparentemente muy simples. Muchos de ellos no habían hecho otra cosa en su vida. Trabajaban incansablemente. Eso era comprensible, ya que nuestros contratos estipulaban que nuestros sueldos se calculaban como un porcentaje de las ganancias, el que variaba según la posición de cada uno. Como los argentinos, cuando no estábamos realizando las tareas que nos correspondían de acuerdo a nuestro rol (yo era el oficial argentino a cargo de las comunicaciones) bajábamos a la fábrica a ofrecer nuestras manos para realizar las tareas en las que pudiéramos colaborar, lentamente fuimos ganando la simpatía de la mayoría de ellos. A mí me apreciaban particularmente, supongo que debido a que jamás les hice notar mi jerarquía de oficial. Muchas veces bajé a comer con ellos, lejos del comedor con manteles blancos que estaba reservado para los oficiales. Me gustaba estar con ellos a pesar de mi absoluta ignorancia del idioma, por suerte siempre andaba cerca mi buen amigo Sergey, mi intérprete personal. Eran divertidos, siempre alegres...  



Tal vez por estar lejos de sus familias, o tal vez porque eran rusos nomás, nunca estaban del todo sobrios (con excepción de Sergei, que no soltaba el mate) Sin embargo, nunca estaban completamente ebrios. El capitán Savenkov jamás pisó el puente sin tener un vaso en la mano. Se decía que de estar sobrio no sería capaz de maniobrar el barco de algo más de cien metros con la facilidad que lo hacía. Una infortunada tarde de domingo se me ocurrió pasar por el salón de la tripulación para saludar... Cuando me vieron, prácticamente me obligaron a sentarme con ellos para beber ese brebaje que ni siquiera tenía nombre y que ellos mismo preparaban en la destilería que estaba en el último rincón de la sala de máquinas. "¡Sergio! ¡Rusia tradición!" me repitieron una y otra vez hasta que tuve que aceptar. Utilizaban unos jarros de acero tipo militar de aproximadamente medio litro al que llenaban completamente y que bebían de a uno por vez mientras los demás lo animaban con un coro de "¡hey! ¡hey! ¡hey!" aumentando la velocidad a medida que el contenido del jarrito iba desapareciendo. Pretendían que yo hiciera lo mismo. Me habían sentado entre los dos rusos más grandes que estaban allí. Tuve que hacerlo para que mis secuestradores me dejaran ir. No sé por qué no recuerdo qué pasó después, pero nunca más me acerqué a ese lugar los domingos por la tarde


Tuve oportunidad de compartir con ellos el 31 de diciembre de 1991. Hubo fiesta ese día. Es un hecho sabido que si juntas a unos cuantos rusos, algo de vodka decente y una ocasión festiva, aparecerá un acordeón y habrá risas y baile. Nunca me había divertido tanto en un fin de año. Bailaban sobre las mesas y cantaban... Claro, ese no era un fin de año cualquiera... Esa noche había dejado de existir la Unión Soviética. Excepto unos pocos que miraban el futuro con preocupación, la mayoría estaba llena de esperanza. Nuestro barco estaba casi lleno, en pocos días más estaríamos en puerto... Sin embargo, los problemas pronto comenzaron. Finalmente, en abril de 1992 desembarqué en Ushuaia. Me llevó meses cobrar mi sueldo. Los rusos no tuvieron tanta suerte. Según me enteré luego, trajeron el barco a Buenos Aires, donde quedaron abandonados a su suerte al desaparecer la compañía propietaria. Aquéllos que mostraron preocupación ante la caída de la URSS tuvieron buenas razones. No sólo no les pagaron, sino que ni siquiera los enviaron a casa. Pasaron toda clase de penurias. Ignoro como fue que consiguieron retornar a casa finalmente, aunque recuerdo haberlos visto en la televisión contando su problema. Ojala que algo bueno haya resultado de eso.



jueves, 21 de abril de 2011

XIX - El Efecto Mariposa

"El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo"
(proverbio chino)

Hay días en los que todo sale mal. Tal parece ser el caso de cierta mariposa que visitó mi patio hace un par de días. No sé cómo habrá comenzado todo, pero ciertamente su vuelo la llevó a quedar atrapada en la tela de una araña.

Mi hijo Jonás y su novia María José la rescataron y la dejaron en libertad, pero inmediatamente acabó dentro de la enorme boca de mi perro Argos que vaya uno a saber por qué no se la tragó. Rescatada por segunda vez milagrosamente con vida y aparentemente completa, ya no volvió a volar. La trajeron entonces a casa. Dentro de un frasco se improvisó una sala de cuidados intensivos para el pobre lepidóptero, fundamentalmente para impedir que el gato pusiera fin al problema en cualquier descuido de nuestra parte. Con la mala suerte que parecía perseguir a nuestro insecto, no hubiera sido sorprendente tal desenlace.

Cómo cuidar a una mariposa herida? Con qué la alimentaríamos? Estaría sufriendo? El padecimiento de tan delicada criatura nos conmovió. La única idea que se nos ocurrió fue darle un poco de agua azucarada, cosa que al principio pareció funcionar. Con alegría festejamos cuando vimos la increíble lengua de nuestra amiguita buscando las gotitas de agua y nos esperanzamos en su recuperación.

Lamentablemente, no hubo éxito. Nuestra mariposa murió a pesar de nuestros deseos. Sin embargo, este evento me hizo pensar en cosas que me hicieron sonreír. Una sonrisa originada en darme cuenta que a pesar de todos los problemas, de todos los enojos, de todas las preocupaciones reales o inventadas, hay en estos chicos un corazón enorme; uno tan grande como para que quepa en él la angustia por el sufrimiento de una mariposa. Si todos fueran así, no dudo de que el mundo sería distinto. Haber compartido con ellos este pequeñísimo acontecimiento lleno de amor me conmovió de una manera que no reconoceré públicamente jamás. Ojala todos encontráramos una mariposa en nuestra vida, todos seríamos un poco mejores personas. Sería este “el efecto mariposa” más bello que pudiera desearse.

domingo, 16 de enero de 2011

XVIII - Pescando con papá

Algunos de los más lindos recuerdos de mi infancia giran alrededor de las excursiones de pesca con mis viejos, especialmente alrededor de 1968-1972. Fuimos a varios sitios como Zárate, San Pedro y otros, pero el gran favorito era Baradero. La actividad empezaba varios días antes, cuando empezábamos a preparar los equipos. Luego, llegaba el día y cargábamos todo en el viejo Hudson 1947 de mi papá (por entonces no era tan viejo…) o un poco después en el Falcon celeste que tuvo durante tantos años y salíamos a la ruta. 
Me encantaba ir a Baradero.  No solo porque siempre pescábamos algo: dorados, surubíes, patíes, bogas, sábalos, grandes bagres y mil cosas más, también amaba aquellas excursiones porque durante esos días estábamos todos juntos. En esos momentos, mis padres dejaban de serlo para convertirse en compañeros de juegos, por decirlo de alguna manera.
Tengo grabadas en la memoria aquéllas cosas que tanto placer me obsequiaban:  el asado preparado con las últimas luces del día en la orilla del río, que incluía algo de pescado cuando lográbamos pescar algo que mereciera ser comido... las oscuras noches sin dormir, alumbrado por un farolito de kerosene al que tanto cariño le tomé, que me acompañaba junto a una pequeña radio portátil para escuchar algo de música, generalmente algo de chamamé que sonaba tan apropiado en ese lugar... despacito para no asustar a aquel gran pez que alguna vez mordería mi anzuelo, mientras fracasaba una y otra vez en contar las estrellas hasta que el formidable espectáculo del amanecer en el río saludado por el canto de los pájaros me dejaba absolutamente extasiado, sin importar cuántas veces lo hubiera contemplado... 
La sensación de aventura cuando alguna tormenta atacaba nuestro pequeño campamento pero no conseguía acobardarnos... Aquél gran pez que arrancó la caña que teníamos clavada en la tierra, sin darnos la satisfacción de por lo menos dejarnos saber qué era.... La ceremonia del mate con bizcochitos que era nuestro desayuno habitual… Ver a mi papá sentado en su sillita plegable con el mate en una mano y el termo en la otra, vigilando las líneas a la espera del pique era una de las cosas que más disfrutaba.

Los años pasaron y esas excursiones quedaron atrás. No creo que hoy pudiera disfrutarlas como entonces. Las estrellas, el río, los amaneceres, los pájaros y los peces todavía deben estar, pero no podría encontrar a mi viejos en sus sillitas con el mate y los bizcochitos… 

 o tal vez sí? 


Mamá en su sillita, esperando el pique

Papá, junto a su nuevo Falcon

Papá, su mate y su sillita...



viernes, 10 de diciembre de 2010

XVII - Algunas observaciones sobre las fiestas de navidad y fin de año

Pocas cosas me resultan tan fastidiosas como las fiestas de fin de año. Son una fuente inagotable de problemas. Veamos:

Un par de familiares que por una razón u otra están peleados y no quieren verse a menos que sea en el funeral del otro, pero si haces una reunión en tu casa debes invitarlos a ambos, de lo contrario parecerá que estás tomando partido por uno de ellos. Claro, siempre queda la opción de invitar a uno de ellos en navidad y al otro en año nuevo, pero eso solo funciona si ambas reuniones las organiza uno mismo. La otra posibilidad, no invitarlos a ninguno, traerá aparejado el resentimiento de ambos. Al final, la culpa termina siendo de uno…

Si las reuniones no se hacen en casa, probablemente recibiremos más de una invitación. Esto suele ser catastrófico. “El año pasado lo pasamos en lo de tu papá, así que este año tenemos que ir a lo de mi mamá” o algo por el estilo. Este tipo de situaciones suelen ser objeto de arduas negociaciones que suelen durar semanas, pudiendo incluso ser necesario todo el mes de diciembre. La solución suele girar alrededor de vagas promesas de compensaciones para la siguiente ocasión.

Recibir a los parientes, amigos y demás en casa, implica un enorme esfuerzo, no sólo económicamente hablando, sino un gran despliegue de mano de obra. Hay que preparar toda clase de comidas que dicho sea de paso, no se nos ocurriría comer en ninguna otra ocasión.  Una fortuna transformada en vitel toné, todo tipo de ensaladas, huevos rellenos, ensaladas de frutas, pollo y/o asado y/o lechón, pan dulce, garrapiñada y turrones de maní Georgalos… la lista es inagotable ¡y todo en la misma noche! Lógicamente, tener todo listo demandará incontables horas de trabajo en la cocina .Por supuesto, no hay que olvidar los preparativos de la casa. Hay que limpiar todo para que quede inmaculado, aun sabiendo que antes de las nueve de la noche la casa tendrá el aspecto de haber sufrido algún tipo de desastre. Finalmente, veremos que todo el mundo parece pasarla de maravillas mientras nosotros corremos de la cocina a la mesa llevando y trayendo… más ensaladas, más vinos, más pollo, el hielo que nunca alcanza, más de esto, más de aquello. Luego llegarán las doce de la noche y estaremos absolutamente exhaustos. No pudimos participar de ninguna conversación. Los pies nos duelen porque hemos estado parados todo el tiempo porque las sillas no alcanzaron, y solo queremos sentarnos a comer algo ya que únicamente pudimos atacar en un descuido de la horda invasora un poquito de ensalada rusa… pero no… ya son casi las doce, hay que traer las copas, la sidra, el pan dulce y que sé yo qué más, no sea que por alguna causa no se haga el brindis con absoluta precisión. Para estos casos, lo mejor es tener la radio o el televisor encendidos para que nos indiquen el momento exacto en que debemos brindar. El salvaje despliegue de pirotecnia podría servir con el mismo propósito, pero como las detonaciones suelen comenzar mucho antes, uno podría llegar a confundirse y brindar un minuto antes… Recuerdo especialmente el tapón asesino de una botella de sidra que, luego de salir como un misil de la botella, golpeó en un mueble, luego en una pared, posteriormente en el techo y acabó impactando en mi ojo con gran precisión.

Ya que hablamos de pirotecnia, quiero hacer notar el sufrimiento que provocan los petardos en todas sus variantes en la mayoría de nuestras mascotas. Casi todos los perros, gatos y demás se enloquecen con esta particular forma de diversión. Nadie que tenga un poco de amor por los animales debería someterlos a esta tortura.

En todas las reuniones con cierta cantidad de asistentes, hay uno o más niños absolutamente insoportables, que por alguna razón inimaginable son el orgullo de sus padres. Verdaderos salvajes que, si uno no les tiene puesto un ojo encima todo el tiempo, son capaces son capaces de atarle una cañita voladora a la cola del gato de la casa. Si hay más de un monstruo, invariablemente acabarán peleando por cualquier razón y no hablemos de lo que puede pasar cuando uno de ellos quiera jugar con el regalo del otro…

No olvidemos el día después… Nos despertaremos más cansados que cuando nos acostamos, tendremos que limpiar el desastre, cuidando de no despertar a alguno que está durmiendo en algún colchón en el piso del living.

Debo reconocer en este punto que todas las observaciones realizadas no aplicaban en absoluto en los años de mi niñez. Adoraba esas reuniones. Recuerdo la emoción de abrir los obsequios junto al árbol que armaban mis viejos y que decoraban con esmero. Recuerdo especialmente que usaban algodón para simular la nieve en sus ramas. En realidad era feísimo, pero eso no importaba. Cuando se reunía toda la familia era una verdadera fiesta.  Pero todo eso quedó atrás… mis viejos ya no están, mis primos ya no vienen a jugar conmigo, nadie me deja juguetes en el árbol…

En fin… Debo terminar aquí esta crónica. Debo ir a hacer la lista de las compras navideñas… Feliz navidad a todos y mis mejores deseos para este nuevo año.

lunes, 22 de noviembre de 2010

XVI - Mis favoritas

Les presento aquí el listado de mis cincuenta películas favoritas, Como corresponden a diversas épocas y géneros no es fácil compararlas, así que las he ordenado cronológicamente. No fue fácil hacer esta lista, tal vez he dejado afuera a algunas que deberían estar. No hago ningún juicio de valor sobre la calidad de los filmes. No soy crítico y de todas maneras, navegando por internet encontrarán montones de crítitas de estas películas. Simplemente se trata de que me han gustado.

Fantasía (1940)
Dir: Varios
Animación
No puedo evitar relacionar esta película con mi niñez. Un recuerdo imborrable... la vi en el cine "Helios" de El Palomar, aproximadamente cuando tenía 9 años. Salí del cine enamorado de la música.

El Viejo y el Mar (1958) The old man and the sea
Dir: John Sturges
Spencer Tracy
Otra película que vi siendo un niño y que me conmovio muchísimo. La obstinación del viejo para conseguir derrotar al pez que tanto respetaba me impresionó profundamente. 

2001: Odisea espacial (1968) 2001: A Space Odyssey
Dir: Stanley Kubrick
Keir Dullea, Gary Lockwood
La vi dos o tres veces hasta que tuve que aceptar que no entendía el final. No me quedó otra alternativa: Tuve que comprar el libro.

Infierno en el pacífico (1968) Hell in the Pacific
Dir: John Boorman
Lee Marvin, Toshiro Mifune
En mi modesta opinión, una verdadera joyita. El incómodo final de la película siempre me inquietó mucho. Un monumento a la estupidez humana

La Naranja Mecánica (1971) A Clockwork Orange
Dir: Stanley Kubrick
Malcolm McDowell, Warren Clarke, James Marcus, Michael Tarn
Película absolutamente inclasificable. La libertad del individuo contrapuesta al interés de la sociedad... tema espinoso.

Los Perros de Paja (1971) Straw Dogs
Sam Peckimpah
Dustin Hoffman, Susan George
Es que cualquiera de nosotros puede convertirse en una verdadera bestia si nos empujan lo suficiente?

El Día del Chacal (1973) The Day of the Jackal
Dir: Fred Zinneman
Edward Fox, Alan Badel, Michael Lonsdale
Una adaptación fiel del libro de Frederick Forsyth. Me encantó. Después Hollywood se encargaría (una vez más) de arruinar esta joyita con el filme interpretado por Bruce Willis

Jesucristo Superstar (1973)
Dir: Norman Jewison
Ted Neeley, Carl Anderson, Yvonne Elliman
Provocativa, muy bien realizada. Me gustó muchísimo, no sé cuántas veces la he visto.

La Patagonia Rebelde (1974)
Dir: Héctor Olivera
Luis Brandoni, Héctor Alterio, Pepe Soriano, Federico Luppi, Osvaldo Terranova.
Una de las mejores películas argentinas que he visto, en ella puede verse a los mejores actores del país en una historia que todos deberíamos conocer.

Primera Plana (1974) The Front Page
Dir: Billy Wilder
Jack Lemmon, Walter Matthau, Susan Sarandon
Entretenida historia ambientada alrededor de 1930, filmada en 1974 y que nos demuestra que nada ha cambiado

Maratón de la Muerte (1976) Marathon Man
Dir: John Schlesinger
Dustin Hoffman, Laurence Olivier, Roy Scheider
Una actuación memorable de L. Olivier que hace que se le hiele la sangre a uno.

La Cruz de Hierro (1977) Cross of iron
Dir: Sam Peckinpah
James Coburn, James Mason, Maximilian Schell, David Warner.
Una de las mejores películas de guerra que haya visto. Una vez más, la estupidez humana al descubierto. Genial Maximilian Schell.

El Socio del Silencio (1978) The Silent Partner
Dir: Daryl Duke
Elliott Gould, Christopher Plummer
Suspenso desde el principio hasta el final. De lo mejor del género.

Expreso de Medianoche (1978) Midnight Express
Dir: Alan Parker
Brad Davis, John Hurt
Un clásico de todos los tiempos, Uno podría creer que es una película más sobre cárceles, pero nada más alejado de eso. Alan Parker es un maestro.

La Jaula de las Locas (1978) La Cage aux Folles
Dir: Edouard Molinaro
Ugo Tognazzi, Michel Serrault
Pocas películas me han hecho reír tanto. Se filmó una versión americana con Robin Williams y Gene Hackman que no estuvo mal, pero sigo prefiriendo la vieja versión francesa.

Alien (1978)
Dir: Ridley Scott
Tom Skerritt, Sigourney Weaver
“En el espacio, nadie oirá tus gritos” decía la promoción de la película. En el cine, sí. Fue la única película que haya visto en el cine con mi papá. Solo eso sería suficiente para hacerla especial.

All That Jazz (1979)
Dir: Bob Fosse
Roy Scheider, Jessica Lange, Leland Palmer.
No soy muy amante de las películas musicales, pero esta es una excepción. La veo cada vez que aparece en la tele.

La Vida de Brian (1979) Life of Brian
Dir: Terry Jones
John Cleese, Michael Palin
Deliciosa. Ironia social, política y religiosa. Imperdible

Los Unos y los Otros (1981) Les uns et les autres
Dir: Claude Lelouch
Richard Bohringer, Jacques Villeret, Jean-Claude Brialy, Jean-Pierre Castaldi, Evelyne Bouix, Fanny Ardant, Nicole Garcia, Feodor Atkine, James Caan, Robert Hossein, Geraldine Chaplin, Daniel Olbrychski
Qué importa si es larga... Muestra tanta belleza…

Submarino (1981) Das Boot
Dir: Wolfgang Petersen
Jürgen Prochnow, Herbert Grönemeyer
Soberbia película, con una no menos soberbia puesta en escena magníficamente documentada. Claustrofóbica y angustiante

Gandhi (1982)
Dir: Richard Attenborough
Ben Kingsley, Candice Bergen
Gran clásico del cine, aunque no reconocido por todos. Ganó 9 oscar y eso no es poco. Todo en esta película me parece magnífico, respira grandeza por todos sus lados, vestuario, diálogo, fotografía... y en la cumbre de todo estos factores se encuentra Ben Kingsley, impresionante

La cosa de otro mundo (1982) The Thing
Dir: John Carpenter
Kurt Russell, Wilford Brimley, David Clennon
Gran película que desarrolla el ABC de toda buena peli de terror: a) escenario inhóspito y aislado b) una criatura terrible y desconocida, c) no puedes fiarte de nada ni de nadie.

Tootsie (1982)
Dir: Sydney Pollack
Dustin Hoffman, Jessica Lange, Teri Garr
Película para disfrutar, pasando un rato de lo más agradable. Magnífica interpretación de Dustin Hoffman

Christine (1983)
Dir: John Carpenter
Keith Gordon, John Stockwell, Alexandra Paul
Basada en un libro de Stephen King, Christine es un Plymouth Fury de 1958, rojo y blanco, pero no es un auto cualquiera. En su interior se aloja el mismísimo diablo.

Amadeus (1984)
Dir: Milos Forman
F. Murray Abraham, Tom Hulce
Mediocres del mundo... yo os absuelvo! Para decirlo en una palabra: Impecable.

La Historia sin Fin (1984) The NeverEnding Story
Dir: Wolfgang Petersen
Barret Oliver, Gerald McRaney, Deep Roy
A pesar de ser una película infantil, cualquier adulto que la vea prestando atención, podrá darse cuenta que no sólo es para niños. Conmovedora.

Esperando la Carroza (1985)
Dir: Alejandro Doria
Luis Brandoni, China Zorrilla, Antonio Gasalla
El mejor humor negro que haya visto. De lo mejor que ha dado el cine nacional.

Cocoon(1985)
Dir: Ron Howard
Don Ameche, Wilford Brimley, Hume Cronyn, Jessica Tandy
Ciencia ficción, sí… pero eso es lo menos importante. La historia es muy tierna e invita a reflexionar.

El nombre  de la rosa (1986) Der Name der Rose
Dir: Jean-Jacques Annaud
Sean Connery, Christian Slater, F. Murray Abraham
Thriller medieval que le hubiera encantado a Sherlock Holmes. Sean Connery, grandioso.


Los Intocables (1987) The Untouchables
Dir: Brian de Palma
Kevin Costner, Sean Connery, Charles Martin Smith, Andy García, Robert de Niro,
Muy buena pelicula,con un reparto de lujo donde Sean Connery y Rober de Niro destacan por encima del resto.

Un Príncipe en N.York (1988) Coming to America
Dir: John Landis 
Arsenio Hall  Eddie Murphy  Samuel L. Jackson, James Earl Jones
Es ideal para reír un buen rato. No pretende nada más, pero igual ocupa un lugar en mi listado de favoritas.

Conduciendo a Miss Daisy (1989) Driving Miss Daisy
Dir: Bruce Beresford
Jessica Tandy, Morgan Freeman
De algunas películas se puede decir simplemente que son mágicas, sin saber muy bien que razones dar. Esta es una de ellas.

Los Sueños de Akira Kurosawa (1990) Dreams
Dir: Akira Kurosawa
Martin Scorsese, Akira Terao, Mitsuko Baishô
Inclasificable, surrealista, llena de belleza. Excelente película digna del maestro Akira Kurosawa

El Silencio de los inocentes (1991) The Silence of the Lambs
Dir: Jonathan Demme
Jodie Foster, Anthony Hopkins
Esta película es un clásico de la cinematografía contemporánea. Varios premios Oscar incluyendo mejor película, director, actriz y actor hacen superfluo cualquier comentario mío.

Perfume de mujer (1992) Scent of a woman
Dir: Martín Brest
Al Pacino, Cris O'Donnell
Cátedra de actuación a cargo del profesor Al Pacino. Impecable por donde se la mire.

Philadelfia (1993)
Dir: Jonathan Demme
Tom Hanks, Denzel Washington
Tal vez sea porque me enferma toda clase de discriminación, esta película me impresionó mucho.

Forrest Gump (1994)
Dir: Robert Zemeckis
Tom Hanks, Robin Wright Penn, Gary Sinise
Otra de Tom Hanks… una pelicula que gano el Oscar a mejor filme y otro a Tom Hanks como mejor actor. 

La verdad Desnuda (1996) Primal Fear
Dir: Gregory Hoblit
Richard Gere, Edward Norton, Laura Linney
La verdad? El final me tomó completamente por sorpresa. Grande, Edward Norton… una de mis favoritas sin ninguna duda.

Horizonte Galáctico (1997) Event Horizon
Dir: Paul W.S. Anderson
Laurence Fishburne, Sam Neill
Ciencia ficción? Terror? Sin recurrir a monstruos babeantes, ni a asesinos con motosierra, es capaz de provocarte un escalofrío de puro terror. De lo mejor que ha dado el género.

El Aprendiz (1998) Apt Pupil
Dir: Bryan Singer 
Joshua Jackson  David Schwimmer  Ian McKellen 
Un filme oscuro, morboso y complejo, me pareció una joya del cine

El Violín Rojo (1998) The Red Violin
Dir: François Girard
Samuel L. Jackson, Jason Flemyng
Una de las mejores películas que haya visto. Casi desconocida, no he sabido de nadie más que la haya visto a excepción de mi hijo Jonás. Con un maravilloso poder de síntesis, luego de haberla evaluado luego de verla dos o tres veces, la describió como "Una jodida obra de arte"

Ronin (1998)
Dir: John Frankenheimer
Robert De Niro, Jean Reno, Natascha McElhone
Muy buena. Producto de juntar una buena historia con mucha accion. Imperdible la persecución en el centro de la ciudad.

Sexto sentido (1999) The Sixth Sense
Dir: M. Night Shyamalan
Bruce Willis y Haley Joel Osment
Una joyita. Para mi una de las mejores películas de suspenso que vi en mucho tiempo.

The Matrix (1999)
Dir: Andy y Lana Wachowski
Keanu Reeves, Laurence Fishburne
Esta magnífica pieza de cinematografía filosófica creará escuela y seguidores de veneración y culto por las décadas de las décadas. Ya me darán la razón.

Buscando a Forrester (2000) Finding Forrester
Dir: Gus Van Sant
Sean Connery, Rob Brown, F. Murray Abraham
Una más que interesante película que nos habla sobre la amistad, la lealtad, el éxito, el fracaso, los miedos, sobre la experiencia y el talento innato.

Hombres de Honor (2000) Men of Honor
Dir: George Tillman, Jr.
Robert de Niro, Cuba Gooding
Me encanto la película la interpretación de Robert de Niro es fantástica

Nueve Reinas (2000)
Dir: Fabián Bielinsky
Ricardo Darín, Gastón Pauls
Otra joyita del cine nacional. Ya llegará el día que la filmen en Hollywood una versión yanqui y la echen a perder.

El Hijo de la Novia (2001)
Dir: Juan José Campanella
Ricardo Darín, Héctor Alterio, Norma Aleandro
Cómo no terminó ganando un Oscar esta película? Es una injusticia!

Los Otros (2001) The Others
Dir: Alejandro Amenábar
Nicole Kidman, Alakina Mann, James Bentley
Si toda la película es una obra de arte, qué decir entonces del final? Es el broche de oro a un gran trabajo y uno de esos desenlaces con un giro de los acontecimientos inesperado. Muy buena

Elsa y Fred (2005)
Dir: Marcos Carnevale
China Zorrilla, Manuel Alexandre, Federico Luppi
Una clase magistral del arte de la interpretación, Para aplaudir de pie.

martes, 16 de noviembre de 2010

XV - Para qué sirve el Universo?

En el Principio, todo era oscuridad y silencio. Fue en ese momento, más o menos a las tres de la mañana, cuando apareció el primer mosquito. Su picadura me despertó y su zumbido impertinente no me dejó volver a dormir. Finalmente no me quedó otra opción que levantarme para ir a buscar el insecticida a la cocina. Cuando acabé con ese grupito de pequeños monstruos en mi habitación y a pesar de que apagué la luz ya no fue posible volver a conciliar el sueño. Mientras trataba de rascarme en la espalda donde me había picado (justo ahí, donde no hay manera de hacerlo), me puse a pensar que ese insoportable díptero nematócero tenía su lugar entre los seres vivos, ya sea porque así lo había dispuesto Dios o porque se había ganado el derecho a existir a través de millones de años de evolución.

Yo he leído bastante, he visto cuanto programa he encontrado en Discovery Channel o en National Geographic Channel y he visto las sagas completas de La Guerra de las Galaxias y de Viaje a las Estrellas entre otras cosas, y si algo tengo claro, es que el universo es muy grande. Soy consciente de que soy un minúsculo punto en un mundo que es poco más que un grano de arena girando alrededor del sol, que no es más que una estrella corriente como unas cien mil millones de otras estrellas con sus miles de millones de planetas que forman nuestra galaxia, la que es una galaxia corriente entre miles de millones de otras galaxias…

Debo señalar en este punto que nunca creí en la Creación tal como se describe en la Biblia. Es ilógica. Entre otros puntos tenemos, por ejemplo, que podemos ver galaxias distantes a miles de millones de años luz de distancia, por lo tanto, estamos viéndolas como eran hace miles de millones de años, lo que choca de frente con la enseñanza de que el mundo tiene unos cuantos miles de años y nada más. Luego tenemos la presencia de fósiles de seres que vivieron millones de años antes que el primer hombre, lo que demostraría que la vida comenzó a experimentar múltiples variaciones antes de llegar a nosotros. Puedo también señalar decenas de argumentos en un sentido similar. Además… Para qué se tomaría el Hacedor el trabajo de crear un universo con una cantidad inimaginable de galaxias, estrellas y planetas para hacer Su Obra en un planetita en un rincón olvidado de la Vía Láctea? Y si sólo fuéramos su taller de pruebas? el laboratorio donde hace sus ensayos?

Por otra parte, sabemos que nuestro planeta tiene aproximadamente 5.000 millones de años y que el universo tiene unos 14.000 millones de años, días más o menos. Sin embargo, hay una o dos cosas que no entiendo… El Big Bang, la gran explosión que originó todo… por qué se produjo? Si antes de eso no existía nada, ni siquiera el tiempo, ¿de dónde salió toda esa materia, toda esa energía? Han tratado de explicármelo, pero si tengo que decir la verdad, nunca entendí absolutamente nada. Francamente, en este punto se acaban mis argumentos.

También pensé que toda mi vida no será más que un parpadeo en el tiempo. Por qué nací en este momento del tiempo, en este lugar? Pude haber sido rico o pobre, o pude haber sido un perro o tal vez un insoportable mosquito. Hace algunos años vi una lámina con la foto de un ratoncito mirando a la cámara y se preguntaba “Por qué justo a mí me tenía que tocar ser yo?” Me resultó gracioso en el momento, pero nunca pude sacarme esa pregunta de mi cabeza. También podría haber ocurrido que simplemente, no hubiera nacido jamás. El caso es que aquí estoy. A veces tengo la sensación de que los miles de millones de años anteriores no existieron, de que todo comenzó con mi llegada, como si fuera todo una escenografía preparada para mí, en el mismo sentido, me pregunto que sucederá cuando no esté. Se desvanecerá todo como un sueño? Por supuesto, todo esto es solo una sensación. El Universo existía antes que yo y continuará impertérrito cuando yo desaparezca. En realidad, no le importa que yo exista o no. En ese contexto, no solo yo soy un cero. La humanidad toda podría desaparecer mañana y los planetas seguirían su camino en el cosmos como si tal cosa. Nadie expresaría en ningún confín del universo ni una palabra de pesar. 

Y después… dentro de algunos miles de millones de años más, el universo se irá enfriando lentamente. Las estrellas se irán muriendo y la materia irá desapareciendo, la Nada se irá adueñando de todo, toda la vida en cada rincón del cosmos llegará a su término y finalmente hasta el tiempo llegará a su fin... Y todo esto, para qué habrá sido? Porque seguramente existe un plan, un objetivo, una razón de ser, no?? Alguien puede decirme para qué sirve el Universo? 

Cómo odio los mosquitos!!

martes, 14 de septiembre de 2010

XIV - Diez Segundos

Es increíble lo que puede pasar en diez segundos. En menos que eso, incluso. Eso lo aprendí hace unos cuantos días. La madrugada del 31 de agosto. La una de la mañana, Ruta 9, cerca de San Pedro. En ese momento, un viaje de placer se convirtió en una pesadilla. Jonás conducía. De alguna manera, lo que unos segundos antes era un viaje normal se convirtió en un desastre. El auto dando una... dos... tres vueltas y de repente… la oscuridad total, el silencio espantoso y para mí, el terror absoluto. Fueron sólo unos pocos segundos los que necesité para saber que estaban todos vivos, pero fueron los peores segundos que he vivido.

Buscando en la oscuridad y bajo la lluvia los muñequitos de peluche de María José, que estaban desparramados a lo largo de más de veinte metros contados desde donde quedó el auto, me preguntaba por qué lo estaba haciendo. Lastimado, golpeado, aturdido, habiendo extraviado cosas más urgentes como mis documentos, celulares, dinero, tarjeta de crédito… pero buscaba los perritos de peluche de María José. Jonás se me unió a la búsqueda hasta que los encontramos todos. Cuando encontré el primero, fui corriendo a llevárselo a ella, que estaba en una camilla que habían traído los del equipo de socorro. Cuando se lo puse en la mano, ella lo tomó con fuerza y se puso a llorar. Ahí me di cuenta de por qué los busqué.

Dicen que ante la inminencia de un acontecimiento potencialmente fatal, uno ve pasar la propia vida frente a sus ojos… para mí no fue así. Todavía estaba nuestro auto dando vueltas y vueltas, y en lo único en que pensaba era en los chicos que estaban conmigo en el auto. Cómo podría seguir viviendo si algo le pasaba a alguno de ellos? No tuve miedo por mí en ningún momento, sólo podía pensar en mi hijo y en los demás que estábamos allí. Tengo pesadillas que evocan esos segundos en los que no sabía si mi hijo, su novia o alguno de nuestros amigos que nos acompañaban estaban vivos. Supongo que probablemente, las tendré durante años.


Dicen también que ante un hecho así, uno se replantea las prioridades en la vida. Tampoco es mi caso. Siempre supe que lo único importante en la vida son los afectos. Sólo me convencí de que estaba en lo cierto. Como le dije a Jonás en el hospital, mi idea de felicidad completa en ese momento, era poder abrazarlos a todos. Sigo pensando lo mismo.

martes, 17 de agosto de 2010

XIII - Indiferencia

Hace algún tiempo estaba mi señora esperando el colectivo a las siete de la tarde en la estación de Ezeiza. Recibió una llamada en su celular, y luego de atender la llamada lo volvió a guardar en el bolsillito de su saco. En ese momento, un señor (de alguna forma hay que llamarlo) la atacó por detrás y con una mano la tomó por su muñeca derecha mientras que con la otra trató de quitarle el celular de ese bolsillito. La petisa dejó caer la bolsa con las compritas de la cena que tenía en la otra mano y de alguna manera consiguió embocarle una soberbia piña al caballero, tanto que éste cayó al piso. Acto seguido mi dulce esposa le propinó unas 37 patadas en diversas áreas de su anatomía y todas las piñas que fueron necesarias para mantenerlo en el piso cada vez que trataba de pararse, todo eso mientras le gritaba todas las groserías que sabe, y sin repetirlas ni una sola vez. Cuando ya empezaba a hacerse tarde, aparecieron un par de conocidos del maltrecho, humillado e incompetente ladrón, lo rescataron y se lo llevaron con rumbo desconocido.

Pasada la conmoción del suceso, me planteé algunos temitas...

Las siete de la tarde en la estación de Ezeiza! Tienen idea de cuánta gente había allí? Nadie intervino para nada (excepto para salvar a nuestro amigo) En todo ese tiempo ni un policía, ni un guardia de seguridad de la estación, ni un inspector de tránsito ni nadie...

Esto me recuerda a mi propia anécdota, en 1999, cuando intentaron robarme de forma parecida en Callao entre Corrientes y Lavalle a las dos de la tarde... Claro, no estaba mi señora, que si no... Yo llevaba unos diez mil pesos convertibles 1 a 1 que eran para el pago de sueldos en la empresa en la que yo laburaba entonces. Me enganché en una linda pelea y hasta la estaba ganando, tal vez justamente por eso apareció de la nada un cómplice que me atacó antes de que yo consiguiera siquiera verlo. Terminé con más de tres meses de yeso desde el cuello hasta la cintura, aunque me queda el consuelo de que no pudieron sacarme nada. El asunto es que estaba yo abrazado a mi maletín tirado en el suelo en Callao entre Corrientes y Lavalle a las dos de la tarde y nadie vio nada... ni siquiera me veían a mí, ni un alma caritativa que me ayudara a sentarme al menos... recuerdo que le pedí a una persona que pasaba por allí que por lo menos me alcanzara mi celular que había caído a unos tres metros de donde yo estaba y lo único que hizo fue acelerar el paso como si lo mío fuera muy contagioso.

Estoy más enojado con la gente que con los chorros... estos al fin y al cabo son chorros y cumplen patrióticamente con su deber como tales. Uno, sin embargo, esperaría otro proceder de ciudadanos comunes que comparten las calles con nosotros.

Me molesta la indiferencia de la gente, aunque sé por propia experiencia, que involucrarse puede traer problemas. Hace algunos años estábamos llegando a casa como a las dos de la mañana -vivíamos en Longchamps entonces- a solo tres casas de llegar, una vecina a la que veíamos todos los días, prácticamente se tiró adelante del auto. Llovía a baldazos y estaba en camisón. Lloraba desesperadamente y nos pedía ayuda, diciendo que su esposo estaba lastimado dentro de la casa, que necesitaba ayuda. Entré y estaba el hombre muerto en la habitación, muy muerto con un disparo en el pecho. Para qué... sin entrar en detalles, baste con decir que casi termino en cana... fueron meses de dolores de cabeza. Tiempo después, ya viviendo en Ezeiza, cada tanto venía algún patrullero a buscarnos para llevarnos y hacernos las mismas preguntas una y otra vez, y nunca de modo amable. Pero esa es otra historia.

Yo no soy indiferente. Si alguna noche lluviosa a las dos de la mañana una vez más se me cruzara una mujer desesperada en camisón pidiendo ayuda, yo volvería a detenerme.

sábado, 31 de julio de 2010

XII - Futuro era el antes...

Se acuerdan de cómo era el futuro? Recuerdo cuando en mi niñez leía cuanta revista, libro, periódico o lo que fuera en donde encontrara una visión de cómo sería el futuro, allá por el lejano siglo XXI. Para cuando llegara el año 2000 tendríamos bases permanentes en la luna... casi con seguridad estaríamos a punto de colonizar Marte... La llegada del hombre a la luna nos hizo pensar a todos que las posibilidades eran infinitas. No existirían las congestiones de tránsito porque con seguridad los autos podrían volar... el cáncer y otras enfermedades serían curiosidades en los libros de historia... cada casa tendría unos cuantos robots que se encargarían de las tareas de la casa... Claro, todo eso y mucho más siempre y cuando la Tercera Guerra Mundial no nos mandara a la prehistoria nuevamente o algo peor...

Y el siglo XXI llegó... No tengo mi vehículo volador para ir a trabajar cada día, no tengo un robot que prepare la cena y lave los platos ni puedo tomar mis vacaciones en la luna... los autos básicamente se rigen por los mismos principios que hace 50 años... Tal vez en el futuro…

Por otra parte, si bien hubo vaticinios que nunca se cumplieron, hubo otros que sí e incluso llegaron cosas que nadie previó. Hoy son cotidianas cosas con las que jamás soñamos. Teléfonos celulares, internet, hornos de microondas, máquinas fotográficas digitales, televisión satelital, clonación, el conocimiento del ADN y la manipulación genética, los video juegos... La lista es enorme. En general, las expectativas eran que el futuro llegaría con la solución a todos los problemas. Aunque es cierto que llegaron muchas soluciones, también nos trajo problemas nuevos, aunque no es eso lo que quiero analizar ahora. Lo único que me preocupa es... Cómo será el futuro? Llegaré a ver al hombre en Marte?

En aquellos años, cada nuevo avance nos sorprendía. Hoy nos enteramos por la televisión que una sonda espacial ha aterrizado en un cometa para tomar muestras, o que en tal laboratorio han conseguido criar ratones que brillan en la oscuridad, o que se está experimentando con cierto tipò de cámaras que podrían conectarse directamente al sistema nervioso y que podrían llegar a ser ojos que le devolviera la vista a personas ciegas... Como estas, mil cosas más podría mencionar. En fin... en algunos casos afortunadamente y en otros no, el caso es que casi nada de lo que leía en aquellos años resultó como lo esperaba. Yo sigo maravillándome con estas novedades... mi imaginación se dispara y trato de imaginar las puertas que se abren. al paso del progreso, las infinitas posibilidades que se presentan... De todas maneras, no parece importarle a nadie. La gran mayoría de las personas no le presta ninguna atención a este tipo de noticias, hasta las encuentran tediosas. Qué pena!

El futuro no es lo que solía ser.