sábado, 20 de febrero de 2010

III - El Desdémona

Extraño el mar...

Muchos años le dediqué a navegarlo. Muchos barcos me contaron entre su tripulación. Barcos grandes, chicos, viejos, nuevos... Más de cien puertos visité en decenas de países... Esto me dejó mil recuerdos, malos algunos, buenos la mayoría. 

Todo esto quedó atrás hace mucho ya, sin embargo, muchas veces sueño que estoy todavía en el océano yendo a algún exótico destino.



Entre todos esos barcos, recuerdo más que a ningún otro al "Desdémona". Era bastante pequeño, especialmente feo, muy ruidoso, lleno de problemas, lento, incómodo, completamente obsoleto, pero por alguna razón lo amaba. Navegar en él era verdaderamente una aventura, nunca se sabía que podía pasar en cualquier momento.

Me llenó de pena enterarme de su triste final en una fría mañana del invierno de 1985. No porque el anciano buque llegara al final de sus días... esto se veía venir, pero creo que él hubiera deseado un fin más digno


Aburrido de tanta soledad el Desdémona duerme su sueño de navegante frustrado. En su cuna de arena, la lluvia, el sol y el viento le van corroyendo sin pena ni prisa sus entrañas de hierro rojizo. Perpetuamente varado en la playa del Cabo San Pablo, En Tierra del Fuego, verá pasar las horas lentamente hasta que ya nadie recuerde su nombre. Pero eso no ocurrirá mientras yo viva.

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