sábado, 20 de febrero de 2010

II - Lluvia

Normalmente, la gente se deprime con el mal tiempo. Parece que las cosas también se entristecen con la lluvia, los colores se diluyen, todo se pone gris… Pero yo no. Me gusta la lluvia. Me gusta mojarme, de hecho pocas veces uso paraguas. Me encanta el sonido del agua y el de los truenos. No me gusta tanto cuando hay viento, eso no… Nada más agradable que dormirse escuchando caer las primeras gotas que anuncian que lloverá toda la noche. O tal vez mirar por la ventana el espectáculo de los rayos y relámpagos mientras escucho algo de música, Chopin, por ejemplo…

Cuando era chico y hacía calor adoraba jugar bajo la lluvia, lo que provocaba las más enérgicas protestas de mi mamá, yo le preguntaba por qué era malo mojarse con la lluvia pero no ponía objeciones en que me mojara mucho más en la piscina que cierto amigo de la infancia tenía en su casa. Nunca me pudo dar una respuesta razonable. Ya no me lo pregunto. No me interesa saberlo. Si hace calor y llueve, salgo a la lluvia y me mojo como entonces. No debe tener nada de malo, nada especial me ha ocurrido. A nadie de los que conozco le gusta la lluvia. Todos dicen que prefieren el sol… me dicen que el mal tiempo se relaciona con la tristeza. También me gustan los días lindos, con el cielo azul, los pájaros cantando y todos los colores ante mis ojos, pero son los días lluviosos los que estimulan mi imaginación, los que me invitan a soñar… Como hoy, por ejemplo. Hoy no me importa ninguno de mis problemas, los sueños más bellos invaden mi conciencia.


Cómo llueve!!

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